132

Sacacorchos de Lámina

Sacacorchos de láminas para botellas añejas

El sacacorchos de láminas es el único tipo de descorchador que permite extraer el tapón sin insertar dentro de él un espiral que lo agujeree y sin ningún desperfecto. Es una herramienta que posee un mango ergonómico para poder sujetarlo y dos especies de paticas, láminas o lengüetas que se insertan a cada lado del corcho como abrazándolo.

Su uso es muy dificultoso, así que se amerita bastante experiencia para usarlo. Es por esto que es uno de los menos usados. Además, está mal visto en el ámbito de la enología, ya que, al no causar daño alguno en el corcho, puede usarse para rellenar botellas vacías con vinos de calidad inferior sin que se aprecie ningún desperfecto en el tapón.

Cómo usar el saca corchos de lámina

El saca corchos de láminas no posee navaja incorporado por lo que habrá que usar una para cortar la cápsula, ya que los corta cápsulas no son muy recomendables según los expertos, pues no corta por debajo del anillo del cuello de la botella que es lo que se debe hacer siempre.

Una vez eliminada la cápsula con la navaja y un corte limpio, como se trata de un vino viejo es importante limpiar el corcho con un trapo ya que puede tener moho, seguidamente, para el correcto uso del sacacorchos de láminas lo introduciremos en el espacio que queda entre el cristal y el corcho, una lengüeta a cada lado. Este utensilio se utiliza principalmente para botellas de vino viejo en las que el corcho puede romperse con facilidad y por consiguiente estropear el vino.

Asimismo, el corcho de los vinos viejos, al no estar tan expandido, hace posible que haya espacio para introducir las lengüetas del utensilio entre el espacio que hay entren el vidrio y tapón. En el caso de vinos más jóvenes, el uso del sacacorchos de lengüeta no sería posible.

Un poco de historia

Los sacacorchos son herramientas consideradas muy antiguas. Los historiadores afirman que se crearon como respuesta a la evidente necesidad de los ingleses comenzaron a transportar bebidas embotelladas y con un cierre concreto, el corcho.

Las primeras constancias históricas de la creación de los sacacorchos se ubican en el siglo XVIII y consistían en una especie de tornillo que se clavaban en los tapones de las botellas para luego jalarlo hacia arriba y así facilitar su extracción. De hecho esta referencia histórica se consigue en el Tratado de la Sidra de 1676, elaborado por James Worligge.

A partir de ahí, las formas, modelos y materiales han variado muchísimo desde entonces, hasta tal punto que hoy en día se ha convertido de colección, de status y de decoración. En la actualidad son objetos imprescindibles para todo amantes del vino que se precie.

Del año 1795 es la primera patente de sacacorchos. Y fue registrada por el inglés Samuel Hensall, quien inventó este aparato en forma de T, es decir, un tornillo sujeto de forma perpendicular a un asa de madera, lo que ya facilitaba ampliamente la extracción del tapón. Más adelante, en 1802, Edward Thompson, optimizó el diseñó de Hensall agregándole un tope para que, al llegar el cuello de la botella, facilitara el ascenso del corcho.

Ya a mediados del siglo XIX las patentes de los diversos diseños de los diversos tipos de sacacorchos se habían multiplicado en Europa. A principios del siglo XX, el alemán Carl Wienke, inventó el sacacorchos de lamina, muy usado aún en nuestros días.

La ergonomía del sacacorchos siguió evolucionando. En 1930 Dominick Rosati patentó el saca corchos de lamina y en 1979 Herbert Alien inventó el conocido “rabbit” o sacacorchos de tres tiempos, el cual es considerado muy efectivo, aunque algo aparatoso.

En 1995, el español Jacinto Presa Eguren patentó lo que él mismo denominó “El Sacacorchos Perfecto·, el cual obtuvo, en el año 2000, la medalla de oro de la Feria de Ginebra, aunque a lo largo de los años se hizo acreedor de otros muchos otros galardones en diversos países del mundo.

Rate this post